Viruela del mono, explicada: síntomas, tratamiento, vacuna, cómo se transmite y países afectados por su más reciente brote

Durante los últimos días han circulado informes sobre la sospecha o confirmación de varios casos de viruela de mono (o viruela símica) en Reino Unido, Portugal, España, Estados Unidos y el más reciente en Italia.

La enfermedad viral, que se propaga a través del contacto cercano, fue descubierta por primera vez en monos y ocurre principalmente en África Occidental y Central, aunque también se han documentado casos en otras partes del mundo. En este post explicaremos toda la información disponible hasta ahora sobre qué es, cómo se contagia, sus síntomas, así como el tratamiento actual.

Viruela del mono, países con casos confirmados

Entre el 6 y el 19 de mayo, se han reportado en total 33 casos confirmados y 59 sospechosos, distribuidos de la siguiente forma:

En Reino Unido hasta ahora los casos no tienen conexión conocida, y solamente el primer reporte del 6 de mayo viajó a Nigeria.

La Agencia de Seguridad de Salud del Reino Unido también informó que los casos se detectaron principalmente en hombres homosexuales, bisexuales o que tienen relaciones con otros hombres, con la mayoría de las lesiones ubicadas en el área genital, por lo que aconsejó a estos grupos específicos tomar medidas adicionales par su prevención.

Además la OMS ha detallado que los casos registrados hasta ahora están ligados a la variante de África Occidental menos grave, que tiene una letalidad del 1%, mientras que la de África Central asciende hasta el 10%.

Las cifras manejadas en este post podrían actualizarse en el futuro, dependiendo de la forma en que avance el brote.

Antecedentes de la viruela de mono

La viruela símica es una enfermedad rara provocada por un virus transmitido de animales a personas, que produce síntomas parecidos a los que se observan en pacientes de viruela en el pasado, aunque menos grave. El virus no es nuevo, pero tras la erradicación de la viruela en 1980 y el cese de la vacunación contra la misma, se ha convertido en el ortopoxvirus más importante hasta ahora.

Se detectó por primera vez en seres humanos en 1970, en la República Democrática del Congo en un niño de nueve años, donde la viruela fue erradicada en 1968. Hasta ahora la mayoría de los casos proceden de algunas regiones de la selva tropical de la cuenca del Congo y África Occidental, y hay algunas regiones donde incluso se considera endémica. En este país ya entre 1996 y 1997 se produjo un brote importante en el país.

Además en Estados Unidos durante la primavera de 2003 se confirmaron casos, siendo la primera vez que se detectó fuera del continente africano. Estos pacientes en su gran mayoría habían tenido contacto con perros de pradera domésticos infectados por roedores africanos importados la país.

De 1970 a la fecha se han notificado casos de viruela símica en 10 países africanos: Camerún, Côte d’Ivoire, Gabón, Liberia, Nigeria, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del Congo, Sierra Leona y Sudán del Sur.

Viruela del mono, cómo se transmite

De acuerdo con la OMS, en los casos iniciales se produce por contacto directo con sangre, líquidos corporales, lesiones de la piel o mucosas de animales infectados. Por ejemplo en África las infecciones humanas han sido derivadas de manipular monos, ratas gigantes de Gambia o ardillas infectadas.

También se considera a los roedores como uno de los principales reservorios del virus, aunque otro posible factor de riesgo es una mala cocción de la carne de estos animales infectados.

Para la transmisión de persona a persona, se puede dar por contacto estrecho con secreciones infectadas de las vías respiratorias, lesiones cutáneas, objetos contaminados recientemente con fluidos del paciente o materiales de lesión.

La transmisión se da principalmente por gotículas respiratorias, usualmente tras contactos prolongados cara a cara con el paciente. También se puede dar por inoculación o través de la placenta.

Viruela del mono, signos y síntomas

El periodo de incubación del virus es en promedio de 6 a 16 días, pero puede darse entre 5 y 21 días, y se divide en dos periodos.

En el de invasión (del día 0 al 5) se reporta fiebre, cefalea intensa, inflamación de ganglios linfáticos, dolor lumbar, muscular y falta de energía.

En la segunda etapa, de erupción cutánea (entre uno y tres días tras el inicio de la fiebre), que aparecen primero en el rostro pero luego en el resto del cuerpo. Las zonas más afectadas son la cara (95% de los casos), palmas de las manos y plantas de pies (75% de los casos).

El paso de erupciones a lesiones y ampollas, pústulas y costras se da durante los siguientes 10 días, llegando a la eliminación completa de las costras en aproximadamente tres semanas. Otras lesiones también pueden afectar las mucosas de la boca, genitales y hasta la córnea.

La viruela símica suele ser una enfermedad autolimitada, es decir donde el individuo la puede resolver desarrollando defensas específicas y recuperándose, con síntomas que pueden llegar a durar entre 14 y 21 días.

Los casos más graves se dan en niños y su evolución depende del grado de exposición al virus, estado de salud del paciente y complicaciones. A pesar de que la letalidad ha variado, siempre ha sido inferior al 10%, dándose la mayor cantidad de defunciones en los niños pequeños.

Viruela del mono, cómo se previene y tratamiento

Hasta ahora no hay tratamientos ni vacunas específicas para esta infección, pero se pueden controlar los brotes. A pesar de que sí se desarrolló en el pasado una vacuna antivariólica, con una eficacia del 85% para prevenirla, el biológico no se encuentra accesible al público por la suspensión en su producción tras la erradicación mundial de la viruela, sin embargo puede vacunación antivariólica previa puede ayudar a que la evolución de esta enfermedad sea más leve.

Además de informar a la población sobre los factores de riesgo y reducir la exposición al virus, también se recomienda contar con medidas de vigilancia y detección de nuevos casos.

Sin embargo dos aspectos concretos si se deben seguir, la reducción de riesgo de transmisión de animales a personas, evitando contacto con roedores y primates, así como limitar la exposición a sangre y carne, junto a a cocinarlos a fondo antes de consumirlos. En el caso del manejo de animales enfermos o sus tejidos infectados en procedimientos de matanza, deben usarse guantes y ropa protectora adecuada.

El segundo aspecto es reducir el riesgo de transmisión persona a persona, evitando contacto físico estrecho con los infectados por el virus y para asistirlos se deben usar guantes y equipo de protección, además de lavarse las manos sistemáticamente tras asistir o visitar a un enfermo. Además se recomienda aislar a los pacientes en su casa o centros de salud.

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