El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se trasladó a un hospital militar para recibir tratamiento el viernes después de ser diagnosticado con COVID-19 mientras su administración y su campaña electoral luchaban por adaptarse a un giro extraordinario en su turbulenta presidencia.

Aproximadamente 17 horas después de que anunció que había dado positivo por el coronavirus, Trump caminó lentamente desde la Casa Blanca hasta un helicóptero que lo lleva al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland. Llevaba un cubrebocas y no habló con los periodistas.

La Casa Blanca aseguró que el 45º presidente de Estados Unidos sigue en funciones, pero pasará los próximos días en este hospital militar en las afueras de Washington.

“En exceso de cautela, y por recomendación de su médico y expertos, el presidente trabajará en las oficinas presidenciales de Walter Reed durante los próximos días”, dijo la secretaria de prensa, Kayleigh McEnany.

La decisión de trasladar a Trump llegó después de que el médico del presidente en la Casa Blanca, Sean Conley, explicase que al mandatario se le administró dosis de ocho gramos del cóctel experimental de anticuerpos de la farmacéutica Regeneron, un tratamiento vía intravenosa que se encuentra en etapa de ensayos clínicos y no obtuvo aún luz verde de los reguladores..

Además, el mandatario ha estado tomando “zinc, vitamina D, famotidina” —un medicamento para tratar las úlceras o el reflujo gástrico—, melatonina (una hormona para tratar los trastornos de sueño) y una aspirina diaria, precisó el doctor.