Es necesario comenzar a voltear a ver a la influenza, previo a su sesión 2020-2021, porque hasta el momento, no hay certidumbre sobre un posible repunte de COVID para finales de año, y ambas comparten síntomas en sus cuadros clínicos, lo que añadiría un grado de complejidad para la identificación adecuada de ambas enfermedades.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo en conferencia de prensa que las dosis de la vacuna para influenza ya comenzaron a llegar. 4.3 millones de dosis de la vacuna para influenza ya están en el país, mientras que en septiembre llegarán nuevos embarques con hasta 7.3 millones de dosis. En octubre llegarán 14.6 millones y finalmente en noviembre 8.7 millones de aplicaciones. Así, se estima que alrededor de 35 millones de personas reciban vacuna de la influenza.

Importante saber que por la COVID-19 hubo retrasos en la parte de producción, en la parte de transporte de insumos, aproximadamente se retrasó un mes y medio a dos

Hugo López-Gatell

El deslizamiento genético

Nunca hubo oportunidad para adelantar el periodo de vacunación. El propio López-Gatell lo confirmó, y detalló que la Organización Mundial de la Salud vio alterado sus procesos a causa de la pandemia.

Resulta que la vacuna anual se consigue luego de que la OMS realice consultas técnicas a centros especializados de todo el mundo, y concluya cuáles son las nuevas cepas más probables que se esparcirán con mayor facilidad durante la próxima temporada de influenza. Ese proceso ocurre entre octubre y abril del año siguiente para la sesión de influenza en el hemisferio norte que inicia en el mes de octubre. Así, mientras la sesión comienza, la OMS ya trabaja en determinar cuáles son las cepas más probables para el siguiente año.

Al terminar, la OMS da las cepas de referencia a laboratorios, para la producción de la vacuna.

Todo el proceso se hace dos veces al año, para la temporada de influenza tanto en el hemisferio norte, como en el hemisferio sur, dado el pequeño detalle de que las estaciones son contrarias en cada hemisferio. No solo eso, los dos procesos se reinician anualmente, debido a la rápida mutación del virus que provoca la influenza, de forma que tenemos una distinta vacuna cada año. A ese mecanismo de mutación se le llama “deslizamiento genético“.

Independientemente del atraso en el proceso, la vacuna para la influenza tiene un rango de efectividad bastante menor respecto a otras vacunas, precisamente por el deslizamiento genético del virus.

Se estima que cerca de un 40% de las personas vacunadas reciban protección, pero el resto no lo hará adecuadamente, precisamente por la posibilidad de poderse encontrar con una cepa del virus de la influenza que ha mutado recientemente y para la cual la vacuna no es útil. Por ello, precisó el subsecretario López-Gatell, la intención de la aplicación de la vacuna no es detener la transmisión, sino evitar los casos graves en población vulnerable.

El año pasado se aplicaron 31.2 millones de dosis para la influenza AH1N1; para este año se aplicarán un total de 35.3 millones. Independientemente de las dosis aplicadas, la Secretaría de Salud trabaja en planes de atención para diferenciar casos de influenza y COVID-19.