Nueva York. Con bares, restaurantes y cines cerrados, Coca-Cola registró un desbarranque de sus ventas durante el período de encierro más importante de la pandemia, pero la firma se muestra prudentemente optimista para el resto del año.

La facturación del distribuidor de Fanta, Sprite, Minute-Maid y Powerade cayó 28% a 7 mil 150 millones de dólares en el segundo trimestre sobre igual período del año pasado, según un comunicado publicado el martes. 

La situación mejoró durante la primavera boreal para la empresa, cuyas ventas fuera de los hogares son cerca de la mitad de su volumen de negocios.

El número de botellas y latas distribuidos en abril cayó 25% sobre el mes anterior, pero las cifras mejoraron a una caída de 10% en junio sobre mayo y de 5% en julio sobre junio.

“La mejora en la tendencia de ventas fuera de los hogares”, es decir en restaurantes, estaciones de servicio, máquinas expendedoras y lugares públicas o eventos deportivos, “está vinculada de cerca a la flexibilización de las medidas de confinamiento”, observó Coca-Cola.

Para la firma, el segundo trimestre será el momento de mayor impacto.

La empresa renunció a publicar previsiones de resultados por las “incertidumbres” relacionadas con la pandemia de coronavirus.

En volumen, en el segundo trimestre, las ventas de gaseosas bajaron 12%; Coca-Cola logró limitar la caída a 7%.

Las ganancias netas de Coca-Cola bajaron 32% a 1.780 millones de dólares en el segundo trimestre en relación a igual período de 2019. POr acción, la referencia de Wall Street, la ganancia neta es de 42 centavos, por encima de los 40 centavos esperados por los analistas.