¿Qué hacer con un edificio con connotaciones negativas? ¿Habría que destruirlo, rehabilitarlo o convertirlo en un lugar conmemorativo? Por supuesto que en un caso así surge la pregunta de “si no sería importante construir una lugar conmemorativo”, dice Stefan Marte, del estudio de arquitectura Marte. El arquitecto ganó el concurso para reformar el lugar de nacimiento de Adolf Hitler.

“Es un hecho triste que Adolf Hitler naciera aquí, pero, por otro lado, es solo la casa donde nació”, opina. El edificio en Braunau am Inn, una ciudad al norte de Salzburgo, fue una cervecería ubicada en dos edificios en el siglo XVI. Después se conectaron y se habilitaron apartamentos de alquiler.

Muchos años después, hacia fines del siglo XIX, una pareja se mudó a uno de los apartamentos.

Allí, el 20 de abril de 1889 nació el tercero de seis hijos. En la actualidad, aún continua la controversia en torno a esa casa, porque ese hijo, Adolf Hitler, más tarde inició la Segunda Guerra Mundial, como dictador fue responsable del Holocausto y causó un sufrimiento indescriptible al mundo.

Casi diez años vacía Durante la época del nacionalsocialismo, el Partido Nacionalista Obrero Alemán (NSDAP) estableció un centro cultural con galería y biblioteca pública en honor al líder en su lugar de nacimiento.

Después de la guerra, el edificio se convirtió en una biblioteca, una escuela y finalmente en un taller para discapacitados durante más de 30 años, que, por falta de reformas, dejó de existir como tal.

Desde entonces, la casa ha estado vacía. En 2017, la casa fue expropiada por el gobierno austriaco, porque no fue posible acordar su uso durante mucho tiempo. Tampoco puedo ser demolida por tratarse de un edificio protegido arquitectónicamente.

Ahora, tendrá nuevos inquilinos: la comisaría de Polícia de la ciudad de Braunau, como señal en favor de la democracia, de los derechos humanos y de seguridad ante la persecución.

La rehabilitación costará dos millones de euros y estará lista en 2022.

En Noviembre de 2019, el Ministerio del Interior presentó un concurso de arquitectura. Sustancia histórica valiosa La oficina de Marte también diseñó el Centro de Documentación Huida, Expulsión, Reconciliación que se inaugurará en Berlín en 2021.

“Como arquitecto, se aborda un proyecto de manera imparcial y con cierta ingenuidad: hay requisitos y se tiene en cuenta la mejor manera de implementarlos”, dice Stefan Marte a DW.

“Se abstrae, se mira la arquitectura, la construcción, y se considera lo que es mejorable. Hay una sustancia histórica valiosa, casas con pasillos laterales típicos de la zona con un gran terreno, que complementamos con nuevos edificios”, explica.

El jurado del concurso alabó la simplicidad de la propuesta del arquitecto para el edificio, que, tras su reconstrucción, no llamará la atención. Y es que la fachada es igual que durante el nazismo, por lo que existía el temor de que se convirtiera en un lugar de visita para los neonazis.

¿Solo una casa natal o de importancia histórica? En el texto del concurso se mencionó que “la remodelación exterior del edificio existente tiene que eliminar el recuerdo de la época del nacionalsocialismo” […] al igual que “evitar la promoción o difusión de ideas nacionalsocialistas o de respaldo al nacionalsocialismo”.

“Queremos destacar el original y aportarle nueva vida”, dice el arquitecto. Los nazis habrían dejado el interior de la casa casi sin cambios. “El NSDAP solo cambió la fachada, la forma y tamaño de las ventanas debían hacer que la casa fuese más majestuosa. La parte posterior tampoco ha cambiado”, añade.

¿Demoler, rehabilitar o conservar? Es difícil definir el significado histórico de la casa, porque no fue un lugar donde ocurrieron atrocidades, y Hitler no esbozó allí sus horribles planes.

Cuando sus padres se mudaron, él tenía tres años de edad. Sin embargo, este edificio es un ejemplo del debate sobre cómo manejar el tema de los edificios que tienen connotaciones históricas negativas, como la arquitectura fascista en Italia o España.

“Conocemos el intento de borrar la memoria en arqueología como condena de la memoria, que se extendió en Egipto y Roma”, dice el historiador vienés Marcello La Speranza, autor del libro Arquitectura controvertida: legados del período nazi. “Se trata de desterrar toda evidencia de existencia y así borrar el pasado de los sentidos”, aclara.

Sin embargo, la historia muestra que no es posible borrar la historia.