Los vida comienza a abrirse paso ante la nueva normalidad que deja la pandemia por el coronavirus. La industria del cine, como el resto de sectores, también está buscando su lugar. Con muchas salas de cine cerradas, y el resto con elevadas restricciones de aforo, hay un modelo de negocio que podría vivir –de nuevo– sus años dorados. Ante la crisis de las salas de proyecciones, vuelve la época de los autocines.

Da igual que sean estrenos – el bloqueo en las producciones de Hollywood tampoco aporta demasiados títulos a la cartelera de las próximas semanas–, o que sean reposiciones de los clásicos que nunca fallan. El autocine cumple con todos los requisitos necesarios que la pandemia del coronavirus obligan a llevar a cabo: distancia social e higiene.

Pocos son los autocines que sobreviven a las grandes salas de proyección, pero sin duda Florida es uno de esos pequeños reductos. De los pocos que aún conservan salas clásicas de los años 60. Ahora también tendrá la más grande del mundo para envidia de los amantes del cine.

Llamada Lighthouse 5, este autocine no será otra cosa que el más grande del país norteamericano y la envidia a nivel mundial. A diferencia de sus hermanos mayores –al menos en edad–, Lighthouse 5 contará –como bien indica su nombre– con 5 pantallas que podrán emitir de forma simultánea. ¿Un problema para el sonido de la película? Para aquellos que nunca hayan asistido a un autocine han de saber que es a través de las radios de los vehículos por donde se emite el sonido de la proyección. Dichas pantallas están separadas por tal distancia que no molestará la emisión de la más cercana.

Según la compañía propietaria del gran autocine, tres de las pantallas estarán dedicadas a los grandes estrenos. Al menos cuando vuelvan a la rueda de emisión. Las dos pantallas restantes estarán dedicadas a la proyección de películas clásicas de todas las décadas y a la emisión de festivales de cine, además de películas de autor o eventos especiales bajo reserva. En el centro un faro, de ahí el nombre del lugar, que centraliza toda la vida del autocine.

De esta manera mantienen contentos a los nostálgicos que buscan algo del encanto del cine pasado y logran atraer a ese nuevo público que busca lo último de la cartelera.